18 de febrero de 2012

Vivir fuera. Y esos comentarios que muchos deberían callarse.

Hacía ya días que quería escribir esta entrada y no me ponía nunca a empezarla, y ya no sólo por mi, al parecer de lo que voy a hablar hoy es un tema de importancia extrema y, realmente me he sentido casi obligada a hacer una aparición de sábado por la mañana para contaros, y con ellos tranquilizar la opinión publica sobre aquello que TANTAS y tantas veces me preguntan desde que vivo fuera de España.

"Y tú, ¿por qué no vuelves a España?"

Sí, amigos, al parecer ésta, es una cuestión que preocupa a un gran porcentaje de la población, ya que prácticamente cada ser humano del mundo, tanto aquí como allí, al que puedo tener el placer de conocer me lo ha preguntado en varias ocasiones y sin al parecer llegar a creerse que no prefiera estar al sol de España, con sus tapitas, sus cervecitas a media tarde noche, su gente, la mía...

Y es que es cierto, España es un país de puta madre... sí ... ¡PARA VACACIONES! y espera que esto  siga siendo así. Qué no sé yo.

Pero claro, como yo nací en España, y a los 23 (esa edad en la que en teoría haces lo que te sale de los huevos) me marche Holanda, pues resulta que para muchos de los que se quedaron por ahí, yo estoy aquí viva la vida, de juega en juerga, disfrutando de una vacaciones que ya se pasaron de limites y por supuesto, abandonando a mi país y mi gente en momentos tan duros como está pasando Spain.

Sí...bueno. Lo que digáis.

Cuando pisé por primera vez Amsterdam, hace ahora justo 2 años, tuve la suerte (luego él mismo se encargaría de enseñarme qué eso de la suerte no existe) de conocer a alguien que tardo pocas horas en convertirse en un GRAN amigo, para a los días haberse convertido ya en un para siempre, y supongo que fue por las mil lecciones de vida que me ha estado dando desde la primera vuelta a casa que pasamos juntos.
Él, sobra que dé muchos más detalles, me nombró muchas veces desde aquel día que no soportaba cuando la gente le decía aquello de "A ver cuando dejas de hacer el tonto por ahí,  vuelves y tienes un vida normal".
Al parecer la idea del mundo de vida normal es seguir unos ideales en los que no confías y cumplir unos principios que no son más que el final.

Ayer, escuche yo eso mismo dirigido a mí. Con un par de huevos, alguien se atrevió a preguntarme cuando iba a dejar de estar perdida por el mundo de cachondeo e iba a volver a casa y comenzar  crear una vida de verdad, por que al parecer, los españoles que nos vamos en busca de oportunidades, experiencias, vida, futuro...perdemos el tiempo y lo que deberíamos estar haciendo es apoyando al país en estos tiempos de crisis haciendo más largas las colas del paro, acompañando a manifestantes prácticamente cada semana por las plazas ya más que violadas de nuestras ciudades, y al grito de "el país se va a la mierda".

Pero no, ¡es que es cierto! Yo prefiero estar en Amsterdam, por que aquí, el estado te paga por no hacer nada, te regala una vida perfecta!
Sí!! Es genial! Tú llegas aquí el día que quieras, no hace falta ni que avises, son holandeses y practicamente perfectos, saben que vas a llegar, así que tu bajas del avión con tu maletita de fin de semana, y ellos te esperan a la salida con las llaves de tu apartamento nuevo en el centro donde encontraras a los compañeros de piso más acordes a ti, la despensa llena, todos los papeles de registros, seguros y movidas listos y preparados, te presentan a un grupo de gente que serán tus amigos y donde perfectamente encajas, te dan un par de semanas para que te adaptes y ya luego te ofrecen varios curros, no sé, cien igual! Por su puesto, puedes elegir el que más te guste, pero si eres más de tocarte los huevos y disfrutar de TOOOOODAS las fiestas gratuitas que ofrece la ciudad para ti, por que sí, por que eres nuevo aquí, pues lo haces! ¿Qué más da? Si ellos te siguen ingresando tus 1.400€ al mes, más extras de navidad y verano por la cara. Por venirte de vacaciones.

¡¿Estamos idiotas o de qué va esto?!

Personalmente, no conozco a ningún español que esté en este país de vacaciones. Me atrevo a decir que la mayoría de ellos cuando llegan a casa del trabajo, no tienen ganas ni de tocarse los huevos.
Vivir fuera no es fácil, lo es si sabes cómo, pero cuando te marchas, NADIE te explica ni regala nada, y con el tiempo aprendes que si te han regalado algo, en verdad era un préstamo, y algún día terminará por cobrarse.
En mi caso, en los últimos dos años han sido largos, rápidos y cortos, pero largos, (es curioso como puedo definirlos usando largos, rápido y corto, y no contradecirme en nada, pero esto os lo cuento otro día) y lo que más he recibido son lecciones, de todas, buenas y malas, y las malas, cuando estas sola y crees que no te hace falta nadie para sobrevivir, pues llegan a puñados. Y yo soy mucho de creer que no necesito a nadie para ser feliz, que me sobro con mis ganas. (Error)


Nací en Castellón. Uno de los mejores sitios de España, y punto. A ver cuantas más ciudades por allí construyen mega aeropuertos porque sí, por capricho. Pues nadie. Ya. Eso lo sabemos, y en Castellón, lo sabemos más.
Y a mí, Castellón, me encanta. Y aprendí a apreciarlo más cuando lo tuve lejos, como suele ocurrir siempre con todo, y creedme, si yo pudiera pasarme los días adivinando el calor de la calle en lugar de los grados bajo cero, comiendo paella en lugar de, no sé, mierda indescriptible y altamente calorica de este país, disfrutando de 3 quintos 1€ en lugar de pagar más, y rodeada de mi familia y amigos de siempre, los pasaría.
Siempre es mejor sentarse a quejarse y a opinar sobre los demás y su vida sin tener ni puta idea, y sí, los españoles que nos vamos, estamos aquí hasta que nos aburramos de las vacaciones eternas y pagadísimas que nos ofrecen.
Bueno, yo soy más de intentar, por lo menos intentar reaccionar, que de esperara a que la reacción llegué sola, y si llega. Y como yo, supongo que todos los que en su día han decidido marcharse o están en ello.

Yo trabajo, tengo un trabajo, que debo confesar me gusta bastante, pero me estresa y me destroza físicamente. Unas veces más que otras, pero tengo un trabajo. Uno que hace que los fines de semana, muchos de ellos, no sea persona y prefiera MIL veces antes que salir a disfrutar de las super fiestas y parranda máxima, quedarme en casa viendo una peli o tratando de recuperar fuerzas y ganas para la semana siguiente.
También tengo una vida con sus miles de millones de movidas, y creedme cuando os digo, que no es fácil llevar cierto tipo de cosas fuera de casa, de la que ha sido hasta ahora tu casa, vamos.
Aquí, soy una inmigrante más, y he sentido eso del racismo en mis propias carnes. Hay que ver que gilipollas llegamos a ser algunos humanos cuando nos encontramos con alguien que no nació en nuestro mismo territorio, o que no habla nuestro idioma. Despreciable.

Además de discusiones, amigos, parejas, ex-parejas, futuras parejas, fin de mes, jefes, idiomas, diferencia entre culturas, costumbres, compañeros de trabajo, frío, nieve, ratos de incomunicación con las afueras por más nieve, echar de menos, pensar de más, y si tienes tiempo, acuérdate de ti.
NO es oro todo lo que reluce. Aquí la vida es vida, como en cualquier lugar.

No es sencillo estar fuera, y yo estoy porque me gusta. Por un lado, cada día aprendo algo nuevo, y me creo una nueva meta a corto plazo que superar. Es fácil llegar a ellas cuando tienes ganas, lo difícil es mantener a estas ultimas, pero bueno, para eso existen personas como él. El él que conocí la semana que llegué, y aunque mi relación con él ahora dista mucho de lo que fue en su día, le dio tiempo en su momento de enseñarme todo tipo cosas y me dijo demasiadas verdades sobre el irte de casa que son las que a día de hoy me han ayudado a que no terminaran con las ganas. Lo hizo bastante bien, para que nos vamos a engañar.
A mi me gusta estar aquí, y cada día me convenzo más a mi misma (no se si con razón o careciendo completamente de ella) de lo mucho que he crecido y madurado en este tiempo, y eso no tengo ganas ahora de cambiarlo.
He conocido tanto de mi misma que creo conocer varias personalidades propias.
He conocido tanto a los demás, y de la vida en general que nunca, jamas, me he arrepentido de mi decisión.

Por otro lado, la distancia sigue sigue siendo horrible.
A todos se nos para el corazón cuando recibimos una llamada fuera de "horas" de nuestra familia.
Antes de responder, sólo escuchar el tono de llamada a las 11 de la noche, o a las 2 de la mañana, ya sabes que no trae nada bueno. Ahí si debes sacar huevos para contestar al teléfono. Suerte que es mentira eso de que nos pasemos el día tocándonoslos gratuitamente, y los tenemos bastante cargados de rabia cuando nos toca coger aviones para romper distancias que ese día, a esa hora, justo en ese momento de tu vida, no esperabas romper. NO quieres romper.

Toda esta historia viene por comentarios que he escuchado los últimos días como el del principio. Pero encima, es que hay personas que encima tienen el valor de decirte que has abandonado al país en las circunstancias en las que se encuentra, que no pienso en mi familia, que si lo valiente es estar al pie del cañón...

Estooo....¡JA! España se hunde, y el que se queda se hunde con ella si se quiere hundir. No será que no llevan años de aviso. Y sí, esto igual algún día se arregla, pero seamos realistas, la que hay en ese país liada, no se soluciona con una legislatura SEA quien sea que esté al mando. Y menos, en mi opinión, si están los que están. A los que nadie votó, pero salieron. Presentarse a presidente del gobierno en España debe ser como venir a vivir a Amsterdam, te lo regalan todo.

Y sí, muy digno y admirable el como estáis haciendo historia ahí. Yo de verdad que aplaudo (no en todos los casos pero si algunos) manifestaciones y manifestantes apaleaos (repito, no todos pero si alguno), y considero que es necesario que exista ese movimiento y que se este llevado así. Está claro que de otro modo parecen no escuchar al pueblo, aunque tengo mis dudas con que éste pasando de algún otro.
Pero también hay actuaciones de grupos que me parecen EXCESIVAS e innecesarias, y me callo la boca.
Igual que me la callo cuando me entran ganas de preguntar a pleno pulmón, como coño podéis seguir ahí.

Así que la próxima vez que vuelva unos días de vacaciones, no tengáis valor a preguntarme desde vuestra mesa preferida de la terraza más abarrotada de la plaza con más sol con las birras más frescas y vuestras cara de asco por que no tenéis trabajo (pero si dinero para hincharos a quintos TODOS los días) qué cuando voy a dejar de hacer de vividora compulsiva, y volver a España a "levantar" el país...bueno, yo estoy en España de vacaciones, que es de los poco usos dignos que le quedan ya a estas alturas, y fuera de ella yo también hago historia. La mía, de hecho, la que a mí me da la gana.

Así que respondiendo a la pregunta de por que no me animo a volver a España, creo que la respuesta más acertada sería otra pregunta.
¿Enserio?

Chavales, yo el día de mañana SÍ quiero tener donde caerme muerta.
Y no. No es fácil estar fuera y lejos. NO estamos de vacaciones.


12 de febrero de 2012

Encuentros. Reencuentros. Encontronazos.

Hice como que no te veía. Hice como que no estabas ahí. Hice como que no sabía que te estabas acercando y jugué al escondite con mi pelo y las sombras de los demás.
Jugué a perderme entre las risas y me encontraste por la mirada.
Hice como que no venias. Miré hacia la derecha, me aparte el pelo de la cara y lo volví a apartar hasta unas 5 veces de manera compulsiva, y sólo por tratar de hacer algo y controlar mi pulso que no dejaba de trotar, ese que se había perdido al presentirte, ese que tantas veces habías hecho desvariar.

Respiración acelerada, pulso por las nubes, ese golpe en el estomago, las piernas paralizadas, y las manos de repente al bolsillo, que no sé note que aun pierdo los nervios por ti. Que no se note ahora que ya estas aquí y no hay manera de esquivar esos dos besos que no te quiero dar, por aquello de rozarte como si no nos hubiéramos nunca arrancado la ropa sólo para abrazarnos y sentirnos piel con piel.

Hice como que sonreía. Como que estaba genial, que era feliz. Hice como si las cosas me fueras fenomenal y no me acordara apenas de ti.
Hice como que atendía a lo que decías, y lo cierto es que me salia bien, por que no dejaste de contarme lo maravillosamente perfecta que era tu vida ahora.
Hice como que te escuchaba y lo único que mi cerebro podía hacer era luchar contra las ganas de abrazarte que nacían en mi pecho.
Y eso pasé a hacer, luchar contra el hacer como que ahí no había nadie más, contra el querer imaginarme  que era mentira que nos rodeaban decenas de personas. Luchar contra mis principios, ganarles ésta vez.
Hice como que no me importaba que estuvieras tan cerca y ni si quiera podía explicarme a mi misma como podía seguir en píe frente a ti, como aun no me había lanzado a buscar ese rincón de tu cuello que fue mío y perderme ahí ratos -¡HORAS!- como si de verdad esa calle estuviera desierta, como si de verdad nadie más paseara acercándose a nuestro espacio vital común, como si de verdad fueran aún posibles esos abrazos entre nosotros.

Hice lo posible para no saltar a tu recuerdo, para no buscar la combinación perfecta entre tus costillas y las mias abrazándote tan fuerte que nuestros esófagos compartiesen mariposas, por que no me digas que no las estas notando de arriba abajo, de abajo arriba, como si gritaran que nos fundiésemos una penúltima vez.
Como si no llevaras rato tú ya pidiéndolo con la mirada y con esos ligeros acercamientos, con ese rozarme el brazo mientras me insistes en qué tal estoy provocando que aún me pierda más en mi misma y haga más como que te escucho si hacerlo, que quiero estar ahí sin realmente querer, que ya no te quiero a ti cuando realmente no he sido capaz de dejar a nadie que me mire como lo hacías tú. 
Como  aún lo haces a veces. Como haces estas veces que como yo haces como si nada. Como si no escondiéramos un todo.
Como si hacer como si nada, sirviese al final de algo.



Un día dije que sería complicado que una canción de The Sounds me encantase más que Tony The Beat.
 Retiradísimo.